La fuerza no sirve solo para levantar más peso.
Sirve para que la mente pese un poco menos.
El cuerpo cambia cuando entiende que importa. La mente cambia cuando descubre que puede. Preparación física y mental basada en cómo el ser humano aprende a adaptarse, superar obstáculos y volver a confiar en sí mismo. No entrenamos músculos. Entrenamos personas.
Nació muchos, muchos años antes...
Cuando era niño, descubrí que la vida podía ser un auténtico infierno sin puertas ni ventanas. Con el tiempo, acepte que había cosas
que no podía controlar ni entender...
Un día, sentado en el suelo de casa de mis abuelos, vi por primera vez Dragon Ball en TV3. Aquella serie no solo me
enseñó lo que a toda una generación; me mostró algo mucho más importante: que una persona podía entrenar para convertirse en
una mejor versión de sí misma. Esa fue la chispa...
Con ocho años empecé a entrenar solo. No porque quisiera —convertirme en Goku—, entrenaba porque sentía que, si algún
día era más fuerte, también estaría más preparado para afrontar lo que la vida me pusiera delante.
Quería convertirme en alguien capaz de levantarse una vez más. Entrenaba porque era el único momento del día en el
que dejaba de sentirme indefenso ante lo que me rodeaba. Y, sin saberlo, también estaba empezando a aprender a cuidar mi mente.
Entrené durante años, sin redes sociales, sin seguidores, sin que nadie supiera realmente lo que estaba haciendo. Simplemente entrenaba
y volvía a entrenar otra vez.
Con el tiempo descubrí que aquello no solo estaba cambiando mi físico. También estaba cambiando mi forma de pensar, mi manera de
reaccionar y mi forma de mirar el mundo.
Hoy, después de casi 37 años entrenando, sigo creyendo exactamente lo mismo que aquel niño que necesitaba
encontrar un lugar seguro. Solo que ahora lo entiendo como mi propia filosofía:
Entrenar no sirve únicamente para estar más fuerte u obtener un buen cuerpo. Sirve para vivir mejor contigo mismo, conocerte,
saber tus límites y cuidar de tu salud. Y eso no tiene precio.
Asumo que no había estado entrenando únicamente mi cuerpo. Había construido una forma diferente de entender el entrenamiento
y de alinearme con mi mente. Una forma en la que la fuerza física y la estabilidad emocional dejan de ser caminos separados.
Y, así, nació mi metodología Saya.
No para fabricar cuerpos perfectos, sino para ayudar a otras personas a volver a confiar en sí mismas. Porque, para mí, el verdadero
entrenamiento empieza ahí: en descubrir que puedes superarte, que vas a caer y que también puedes aprender a levantarte una vez más.
Recordar que no es solo por ti, sino para poder sostener a otros cuando les toque caer. Lo que aprendas puede convertirse en el refugio
de alguien más.
Hay días en los que tu cabeza te dirá:
"No me apetece." - "No merece la pena." - "Ríndete." - "Tengo sueño." - "Voy a scrollear." - "Me merezco un descanso."
Tu cuerpo no habla así. Solo responde a aquello que le repites cada día y creéme que al final, lo hace suyo. Sin embargo, el cuerpo siempre dice la
verdad, si está enfermo te lo hace saber, si algo no cuadra, te lo muestra.
Resumiendo, cuidaremos de que cada entrenamiento se convierta en una conversación limpia entre los dos: Mente <-> Cuerpo
Nuestro trabajo consiste en conseguir que vuelvan a confiar el uno en el otro sin que nadie pueda modificar o romper ese vínculo.
Sirve para que la mente pese un poco menos.
Un cuerpo que se mueve libre también transmite seguridad a tu mente.
Respirar mejor también es entrenar. Controlar tu ruido mental y los patrones habituales.
No entrenamos para dejar de tener miedo. Entrenamos para que el miedo deje de decidir.
El cuerpo aprende antes que la mente. Por eso repetimos y repetimos.
Estaremos contigo hasta que descubras que ya puedes hacerlo solo/a.
El cuerpo comienza a evolucionar aquello que considera "importante" para sobrevivir.
No entrenamos para hoy.
Entrenamos para la persona que seremos dentro de "x" tiempo.
La fuerza sin control no sirve de nada.
El control sin confianza en uno mismo tampoco, además de que limita el crecimiento.
Cada explicación enseña algo nuevo al cerebro.
No solamente hay que centrarse en el músculo y la técnica.
Pídela, ven, entrenamos, nos conocemos, hablamos. O si lo prefieres, entrenamos y no hablamos, o bien, solo hablamos.. Si te encaja, seguimos. Si no, te vas habiendo probado algo real y una experiencia nueva.
Eliges un hueco del calendario y quedamos. Sin pagar nada ya que la primera sesión es "gratuita".
Una hora. Mientras calentamos y hablamos, nos quedan 45 minutos reales por exprimir.
Nos da igual cómo vengas, pero por supervivencia… ropa cómoda, deportivas y agua.
Si quieres seguir, seguimos. ¿No es lo tuyo?, no hace falta hacer ni decir nada que te haga sentir incómodo/a
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Duración de la sesión: 1 hora.
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Sin permanencia, sin matrícula y sin contratos sorpresa. Pagas por adelantado el mes que entrenas. Si no vienes a una sesión, no se descuenta. Además, tendrás tu propia cuenta para tener el control de todo. Y recuerda: la primera sesión es gratuita y no cuenta.
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entrenar, o simplemente alguien con quien hablar, escríbenos: hablamos. No queremos que tu situación sea
convierta en una excusa.
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Grupo
NOVEDADAldaya-Valencia
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Martes 19:00–20:15 · Jueves 19:00–20:15
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1 / 10 plazas
10 €/sesión · 8 sesiones
Lunes 19:00–20:15 · Miércoles 19:00–20:15
Reseñas escritas desde su propia cuenta de Método Saya. Sin filtros, sin guiones y sin pedir nada a cambio.
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Sin tecnicismos ni rollos. Como si te lo contara un colega.
No. Primero queremos que pruebes y descubras si esto es para ti. Si te convence, seguimos hablando. Cobrar antes de que lo conozcas no va con nuestra forma de hacer las cosas.
Claro. Si necesitas hablar, aquí también te escuchamos. Muchas veces soltar lo que llevas dentro ayuda tanto como entrenar, así que forma parte del proceso.
Primero prueba y comprueba si encaja contigo. Después hablamos de precios. La sesión individual tiene un precio base de 20 €, aunque existen bonos y grupos para ahorrar.
Solo necesitas ropa cómoda, unas deportivas y una botella de agua. Empezaremos poco a poco, adaptándonos a tu nivel para que disfrutes desde el primer día.
Sí. Puedes hacerlo desde el correo de confirmación o desde tu cuenta. Si avisas con tiempo, podremos reorganizar la agenda y ayudar a otra persona.
Después de tu primera sesión, si decides seguir con nosotros, recibirás una invitación para crear tu cuenta. Desde ahí podrás gestionar tus citas, reservar nuevas, ver tu progreso, tus puntos y mucho más.
Si estás pasando por una situación de violencia, maltrato o pensamientos de hacerte daño, no tienes que enfrentarte a ello en silencio.
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Actualmente entrenamos en Aldaia, Valencia. Somos un equipo que todavía está creciendo y, por ahora, contamos con pocos profesores. Preferimos hacerlo así: crecer poco a poco, cuidar cada entrenamiento y mantener la esencia de Saya antes que estar en todas partes.
No. El entrenamiento es una parte del camino, pero no tienes que venir aquí fingiendo que todo está bien. Puedes hablar, desahogarte y compartir lo que necesites. Queremos ser ese compañero de viaje que te ayuda a ponerte en movimiento, a ordenar lo que llevas dentro y a seguir avanzando.
Si te cuesta pedir ayuda, te han machacado socialmente o no crees que esto sea para ti, escríbenos igual. No vienes a que te juzguen ni a demostrar nada: vienes a mejorar. Si te generamos dudas, déjanos un mensaje y te asesoramos sin compromiso.